El jueves fui a ver la última película de Indiana Jones. No es que sea mi saga favorita, yo soy y seré siempre de Star Wars, pero me gusta. 
No esperaba el estreno como agua de mayo (sé que voy a cometer sacrilegio para muchos, pero ansío más que llegue la película de Sexo en Nueva York), pero lo cierto es que me encanta el ambientillo frikista que hay en los cines el día de estreno de pelis de las que se ha hablado mucho. No faltaron los Indianas con sombrero y ropa de aventureros, la gente con prisas para no perderse ni los tráilers de antes, y los aplausos que preceden a la cinta.
La película me gustó, creo que respeta el espíritu de las anteriores y me encanta el fichaje de Shia LaBeouf, un actor que comienza a despuntar y que, menos mal, no es el típico guaperas de Hollywood. Pero, lo siento, los últimos 20 minutos se los podían haber ahorrado.
No es que fueran aburridos, es que en mi opinión no pegaba en absoluto con el tipo de película. Pero qué sé yo, no soy la más fan de Indy, fui más crítica con los episodios I, II, y III de Star Wars, y el amigo con el que fui a verla, que sí que es freakie de Jones, salió encantado de la vida, así que imagino que al resto de fans también les pareció bien ese 'giro', por llamarlo de alguna manera.
Eso sí, el que no me decepcionó nada fue Harrison Ford, aunque actuase como Indy y no como Han Solo.
viernes, mayo 23, 2008
Indy
miércoles, mayo 21, 2008
Unas cuantas cosas buenas
Este fin de semana ha sido uno de los mejores de mi vida. Así de claro y contundente. Me reí muchísimo con mis amigos y con los amigos de los amigos de los amigos. Vamos, que todo salió perfecto.
La novia, guapísima. El novio, también. Los invitados, exultantes y dispuestos a darlo todo en una boda largamente esperada, que se celebró en Isla, Cantabria.
Pero ahora, después de tantos meses preparando todo, se ha acabado y es una verdadera pena.
Pero bueno, además de mis buenas noticias hay otras, como la captura del número uno de ETA, que Israel y Siria han iniciado conversaciones de paz con la intermediación de Turquía o que un año y medio después, el Líbano pone fin a su crisis política.
Malas también hay muchas, pero hoy prefiero dejarlas a un lado, ya que ésas son las que inundan los medios habitualmente.
viernes, mayo 09, 2008
Día de locos
Hoy ha sido un verdadero día de locos para mí. Madrugar para ir a trabajar (por una vez y sin que sirva de precedente), atasco criminal en la autopista, lluvia continuamente, ir corriendo a los sitios, todo el día en el trabajo, cine por la noche y de vuelta al hogar.
Y ahora estoy aquí sentada, con el portátil y un cigarrillo, y me doy cuenta de que a pesar de que no he parado desde las 7:45 de la mañana hasta la 1:30 de la noche, ha sido un buen día, aunque se me estén cerrando los ojos.
Estoy pensando en lo que cambia la vida sin que te des cuenta. 2006 no fue mi año, desde luego, me pasaron demasiadas cosas y casi ninguna buena. 2007 fue el año de la recuperación, poco a poco, despacito, me fui recomponiendo y viví grandes momentos, aunque no estaba bien del todo. Pero este año, salvo por la muerte de Jana, de la que creo que nunca me repondré, me están pasando bastantes cosas buenas y la verdad es que no me lo creo.
Cuando estoy mal tengo la sensación de que nunca conseguiré salir de la oscuridad. Pero cuando estoy bien no me creo del todo lo que me pasa, y siento que por algún lado tendrá que fallar.
¿Por qué veo lo malo como algo natural y lo bueno como algo efímero? ¿Será que el dolor es mi estado normal y no me acostumbro a que de vez en cuando también te puede ir bien en la vida? Debería dejar de pensar tanto, lo sé, pero no sé cómo conseguirlo.
La verdad es que me siento bien. Muy bien. Ahora mismo soy feliz y ya no recordaba lo que era eso...
viernes, mayo 02, 2008
Elegy
Isabel Coixet no me cae bien, pero me encantan sus películas. Son historias intimistas, reflejos de los dramas humanos, y suelen hablar de las personas, más que tener una súper historia detrás.
Para mí la mejor de sus cintas es Mi vida sin mí. Esa película me llegó al alma y la veo cada cierto tiempo, a pesar del dolor que me provoca.
Hoy me he enfrentado a Elegy, su último trabajo, con cierto temor, ya que La vida secreta de las palabras no me había parecido demasiado buena.
Ésta me ha encantado. Bueno, es que Ben Kingsley es un actorazo, pero es que además la historia me ha gustado mucho. Ya he dicho varias veces que mi mayor problema es que cuando veo películas me meto demasiado en la historia y las vivo como si me estuviera pasando a mí. Si sufren, sufro, si son felices, soy feliz, así con todos los estados de ánimo.
Pues ésta cuenta la historia de un reputado profesor, culto, curtido por la vida, que se enamora de una de sus alumnas, encarnada por Penélope Cruz, que hace un papel más que aceptable. Él siempre ha ido de flor en flor, le da alergia la palabra compromiso, pero esta chica transforma su vida y le descoloca por completo. Es una historia de amor.
Pero los amores todos sabemos que tienen su lado bueno y su lado malo. El amor es lo mejor y lo peor que te puede pasar. Cuando todo marcha es lo mejor del mundo, pero cuando se acaba... te deja destrozado. Y con cada ruptura muere una parte del corazón. Y con cada desengaño pierdes algo que no sé si con el tiempo se recupera. Pero en mi opinión una vida no es plena si no se ama, por muy bien que te vayan las cosas en otros ámbitos.
Hay mil motivos por los que se puede romper una relación, pero uno de los peores para mí es el miedo. Ya sea al compromiso o al darse completamente a otra persona, o el nacido por otras causas. Es normal sentir miedo, somos humanos y tenemos sentimientos, pero éste es especialmente malo si te impide avanzar y atreverte a determinadas cosas.
Todos nos llevamos desengaños. Todos hemos sufrido decepciones. A todos nos han roto el corazón alguna vez, pero ninguna de estas cosas me quitan el deseo de sentir de nuevo las mariposas en el estómago.
miércoles, abril 30, 2008
Breves VI
- Ayer un colega del trabajo nos invitó a su casa a cenar para ver el partido y tomar unas cervezas. Lo cierto es que fue toda una experiencia ver a mis compañeros gritando y sufriendo por el resultado del encuentro entre el Manchester y el Barcelona. Para variar yo era la única chica, y en mi mente durante el partido sólo desfilaban monos con platillos, pero me lo pasé como una enana. El fútbol transforma a la gente y ayer quedó totalmente demostrado tras ver a mis colegas. Hasta participé en la porra, y perdí, claro.
- Me ha dejado bastante hundida la noticia del chico de 23 años de Tres Cantos que se fue a Perú para hacer un doctorado y ha aparecido muerto, al parecer por un accidente. He visto las fotos del joven y joe, qué rabia me dan esas cosas. Lo paso mal no sólo por el pobre chico, sino también porque tengo varias amigas y amigos desperdigados por el mundo y me preocupa su salud, porque no les puedo tener tan a mano como a los de aquí, y el no tener noticias en un tiempo, pues me revuelve el estómago.
- El pasado domingo fui al cine a ver 21 Black Jack, una película basada en un hecho real sobre unos estudiantes que ganaron un montón de dinero en Las Vegas. Protagonizada por el clon estadounidense de Unax Ugalde, tiene un ritmo ágil, una banda sonora muy buena y mucha acción. Al menos, estuve entretenida las cerca de dos horas que duró la cinta.
- Van llegando los conciertos, ya tengo entradas para los dos días del Summercase de Boadilla y para ver a Extremoduro el 7 de junio en Getafe. Aún estoy a la espera de confirmar mi asistencia al Electric...
- Carbonizada. Así me quedé el sábado tras estar todo el día de barbacoa al solete. No me esperaba que Lorenzo pegara tan fuerte ya a estas alturas de abril y no me eché crema. Resultado: hombros carbonizados y dolor. En el momento no me fastidió tanto porque estaba anestesiada a base de cervezas, pero después lo pagué con creces.
- Puente. Me quedo en Madrid. Aprovecharé para descansar, dormir, ver películas atrasadas, retomar la lectura... y espero que salga algún plan chulo, aún hay tiempo.
jueves, abril 24, 2008
En las últimas...
Hoy me he despertado con unas agujetas en las piernas que ni yo me lo creía.
Me he puesto a pensar en todo lo que hice ayer y me he dado cuenta de que, para variar, no hice nada para tenerlas, así que he llegado a la conclusión de que la causa directa es el atasco que sufrí por la noche al salir de trabajar.
Tardé, incomprensiblemente, 43 minutos en recorrer unos 3 kilómetros.
Así que creo que el dolor de piernas se debe al ejercicio de levantar y dejar caer continuamente los pies del embrague, freno y acelerador.
Pero esto me suena taaaan raro... ¿Agujetas por un atasco? Está claro que cada vez estoy peor, necesito unas vacaciones... o hacer deporte, para al menos tener agujetas por una razón lógica.
miércoles, abril 09, 2008
Mala suerte
¿Por qué siempre me pongo en la cola del súper que más lenta va? Aunque sea la más corta cuando llego, siempre pasa algo para que al final tarde más en avanzar que cualquiera de las otras.
Pero esto mismo me ocurre con los carriles de la carretera. Todas las mañanas, sobre las 11:30 o así, paso por José Abascal (una céntrica y colapsada calle de Madrid) y, me ponga en el carril que me ponga es el más atascado y los demás fluyen libremente. Ya no intento ni cambiarme de carril, ya que he llegado a la conclusión de que el universo se alinea en mi contra. Bueno, eso sin contar con los días en los que hay agentes de Movilidad por la zona, ya que esos días hay el triple de embotellamiento de lo normal; no es que ellos ayuden a disolver las congestiones automovilísticas, es que las crean.(La foto es de elpais.com)
Y no queda ahí la cosa, porque más de una (y de dos y de tres) veces he vivido la agradable situación de esperar la cola para sacar dinero de un cajero y justo cuando me toca a mí, vaya por Dios, me sale el puñetero mensaje de "Cajero no disponible por razones de mantenimiento, el más próximo está en la calle Bla número 535".
Y ya, gracias a Internet, dejé de ir al banco, pero era muy habitual que justo el de delante de mí en la cola no fuese simplemente a ingresar o sacar dinero, sino que iba a contarle su vida al oficinista de turno que "no sabía y tenía que preguntar pero vaya por Dios no hay nadie más en la oficina espera que llamo a la central"...
Yo intento en esas ocasiones hacer lo mismo que el padre de la serie "Cosas de casa" (o algo así se llamaba), y me repito a mí misma varias veces: "1, 2 y 3, 4, 5, 6, yo me calmaré, todos lo veréis", no vaya a ser que mi sufrido estómago explote por los nervios acumulados y me tengan que volver a operar...
Ayss, paciencia, por favor, que me otorguen el don de la paciencia...

